Biografia
Carrera artística
Alfredo Sánchez Larrauri nació en la Ciudad de México en 1938, hijo de Jorge Sánchez y Elvira Larrauri. Asistió a una escuela militarizada, lo que influyó significativamente su vida, filosofía y eventualmente su obra. Fue notoriamente rebelde entre los miembros de su familia, rara vez conformándose a las normas establecidas. Aunque Larrauri a menudo se refería a sí mismo como mexicano, su obra refleja un sentido de identidad latinoamericana más amplio.
Después de sus años formativos en la Ciudad de México, se mudó a Jalisco, donde estudió arquitectura en la Universidad de Guadalajara (1960-1964). Mientras estudiaba, a la edad de 21 años, comenzó a dibujar y pintar profesionalmente y recibió asesorías de los maestros Jorge Martínez y Olivier Seguin. No tomó lecciones formales de arte, prefiriendo en lugar recorrer los pueblos de Jalisco dibujando personas y cualquier cosa interesante que encontrara en su entorno.
A medida que perfeccionaba el arte del dibujo, realizó su primera exposición en la Casa de la Cultura Jalisciense en 1961, donde mostró su trabajo durante cuatro años consecutivos (1960-1964). Después de completar sus estudios universitarios, ejerció la arquitectura durante varios años.
Después de algunas muestras, durante su tiempo en la universidad, su trabajo despertó el interés de José Luis Cuevas, quien acogió a Larrauri y expresó sobre él lo siguiente: "Conocí a un grupo de artistas en Guadalajara, entre ellos Alfredo Larrauri, magnífico dibujante". Bajo el estímulo de Cuevas, Larrauri realizó su primera gran exposición individual en la Galería Mexicana de Arte en la Zona Rosa de la Ciudad de México en 1966, despegando su carrera artística.
Durante ese tiempo, Larrauri se reunió con escritores como Federico Campbell, Homero Aridjis, Carlos Monsiváis, Luis Guillermo Piazza, Jorge Arturo Ojeda entre otros. Asimismo frecuentaba al autor Eraclio Zepeda, con quien colaboró ilustrando "Un tango para Hilvanando", un relato corto sobre un sastre que se enamora del tango y anhela un viaje a Río de la Plata, la cuna de este popular baile. Esta historia dibuja un paralelo a la vida de Larrauri, quien se convirtió en un ferviente apasionado del tango y logró su sueño de visitar Argentina.
A principios de los setentas, comenzó a desarrollar un estilo propio, lanzando la serie de carteles El Zodiaco y Otros Temas, una cautivadora colección de dibujos que capturan la esencia y el encanto de los signos zodiacales como eje central, aunado a otros temas de interés político y social.
En 1974, regresó a la Ciudad de México, donde permaneció el resto de su vida. A lo largo de gran parte de su carrera, ilustró numerosas revistas y publicaciones en México y en el extranjero.
Durante su larga trayectoria su obra se ha exhibido en más de cien exposiciones, la mayoría de ellas de su propia concepción. También mostró su trabajo en Estados Unidos, Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá y Cuba.
Estilo
La gráfica de Larrauri varía desde lo figurativo hasta lo abstracto y a menudo lanza comentarios poéticos, políticos o sociales, pero sin una ideología en particular. Su impulso por crear lo llevó a representar obras literarias de manera única y elocuente. Esta re-interpretación imaginativa y original de obras literarias es lo que hace notable e interesante su enfoque.
Utilizó elementos de fantasía para resaltar la injusticia social, ideas filosóficas, contradicciones religiosas, ironía y humor. Entre los temas más recurrentes se incluyen caballos con jinetes, uniformes militares, figuras literarias, mujeres, poesía épica, criaturas míticas, músicos, filósofos, magos, poetas y símbolos de paz.
Puente entre letra y gráfica
La palabra escrita y la imagen siempre han tendido a apoyarse mutuamente y a complementarse de maneras artísticas. La filosofía y la historia de la literatura, particularmente la poesía latinoamericana, han sido una fuente significativa de inspiración para Larrauri, incluyendo la de de Jalisco, México. Larrauri interpreta los elementos, la atmósfera, las historias y los personajes de las obras literarias y los manifiesta en su trabajo con un estilo instantáneamente reconocible y único, permitiendo que su fantasía se exprese libremente.
Era un gran admirador de escritores como José Carlos Becerra, Juan Rulfo, Renato Leduc, Jaime Sabines, Juan José Arreola, Jorge Luis Borges entre otros. Dedicó un gran número de dibujos a varios autores literarios, especialmente poetas, a través de su serie Poetas.
Lo que me parece que era un género particularmente favorito de Larrauri es el realismo mágico, un estilo de ficción que retrata una visión realista del mundo moderno mientras agrega elementos mágicos. La obra de Larrauri está fuertemente influenciada por este estilo de literatura, mientras que la vida cotidiana y el tango también proporcionó una rica fuente de inspiración.
El trabajo de Larrauri también ha sido influenciada por su formación en dibujo arquitectónico, artistas como José Luis Cuevas, Alberto Gironella, Olivier Seguin, José Clemente Orozco, Rafael Ponce de León, José Guadalupe Zuno, David Alfaro Siqueiros, Picasso entre otros.
Materiales y técnicas
Larrauri experimentó con múltiples técnicas artísticas, incluyendo pero no limitándose a la pintura, el collage, el dibujo, la escritura, la acuarela, diversas técnicas de impresión, escultura y el dibujo asistido por computadora. Utilizó una variedad de materiales, como papel, hojas naturales, madera, corcho, materiales reciclados y más.
Sin embargo, la técnica más destacada que practicaba es el dibujo, que ha sido considerado como la base de la práctica artística a lo largo de gran parte de la historia.
Intereses personales
Larrauri fue un apasionado artista visual dedicado a varios intereses culturales. Sentía una fuerte conexión con sus raíces vascas y era un ávido jugador de jai-alai. También era un gran aficionado del tango.
Naturalmente, disfrutaba de la arquitectura y se involucraba con frecuencia en proyectos de construcción en su hogar, después de retirarse de la práctica profesional.
Quizás el interés más fuerte de Larrauri era la literatura, especialmente la de América Latina.
Emprendimientos culturales
Larrauri poseía un fuerte impulso creativo; participaba activamente en todas sus exposiciones y era un ávido emprendedor cultural, persiguiendo varios proyectos. Era altamente imaginativo; creativo; innovador en su enfoque artístico; muy ingenioso y visionario. Sin duda estaba motivado, demostrando una considerable perseverancia y la capacidad de mantener su visión a pesar de los desafíos y de lo que otros pudieran haber dicho en su contra.
Durante su estadía en Guadalajara, co-fundó Coatl en 1964, una revista de arte. Para 1965, había co-fundado la galería de arte Ruta 66 en la misma ciudad. En 1970, abrió CAUDA, un estudio de arquitectura y diseño, y en 1985, inauguró su propia galería de arte y café, Línea, ubicada en la famosa Zona Rosa de la Ciudad de México. La galería, especializada en dibujos, albergó varias exposiciones que destacaron durante su carrera.
Para mediados de los años noventa, emprendió su último proyecto de galería. Esta vez, bajo el nombre de Hojarasca. Se trató de un proyecto algo menos formal, basado en su hogar, en el cual albergó varias exposiciones y eventos culturales. La palabra "hojarasca" se inspira en la alfombra de hojas que se formaba frecuentemente en el espacio donde se encontraba la casa de Larrauri en Mixcoac.
Desafortunadamente, a finales de 2011, la salud de Larrauri comenzó a deteriorarse rápidamente y tristemente falleció en 2012. Poco después de su muerte, su casa fue vendida y, por lo tanto, Hojarasca dejó de existir. Sin embargo, deseo rendir homenaje a su vida continuando su visión, inspirado en su último emprendimiento.